A veces pensamos que hay emociones “buenas” y emociones “malas”. Sin embargo, desde la psicología sabemos que todas las emociones tienen una función importante. Son señales que nos ayudan a entender lo que ocurre dentro de nosotros y a adaptarnos a lo que pasa a nuestro alrededor.
Estas son algunas de las emociones básicas y para qué nos sirven:
Alegría
La alegría aparece cuando vivimos algo positivo. Nos ayuda a disfrutar, a conectar con otras personas y a repetir aquellas experiencias que nos hacen bien.

Tristeza
Aunque muchas veces tratamos de evitarla, la tristeza cumple una función importante: nos invita a parar, reflexionar y pedir apoyo cuando lo necesitamos.

Miedo
El miedo es una emoción de protección. Nos alerta ante posibles peligros y nos ayuda a reaccionar para cuidarnos.

Rabia
La rabia aparece cuando sentimos que algo es injusto o que han sobrepasado nuestros límites. Bien gestionada, nos ayuda a defendernos y a poner límites saludables.

Asco
El asco nos protege de aquello que puede ser perjudicial o dañino para nosotros, tanto a nivel físico como emocional.

Sorpresa
La sorpresa aparece ante algo inesperado y nos ayuda a prestar atención y adaptarnos rápidamente a lo que ocurre.

En lugar de luchar contra nuestras emociones, aprender a escucharlas y comprenderlas es una parte fundamental del bienestar emocional.
Todas las emociones tienen algo que decirnos.

