“Estoy cansado/a… pero no sé de qué”

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No has hecho nada “especialmente duro”.
No ha pasado nada grave.
Y aun así… estás cansado/a.

Te cuesta concentrarte.
Todo te da pereza.
Sientes que necesitas parar, pero no sabes muy bien por qué.

Este tipo de cansancio no siempre es físico.
Muchas veces es cansancio mental y emocional.

Vivimos en un ritmo constante de estímulos, decisiones, responsabilidades y preocupaciones. Aunque no lo notes, tu mente no desconecta:

Pensar
Anticipar
Responder mensajes
Estar disponible
Intentar llegar a todo

Todo eso también cansa.

Y mucho.

Por eso, hay días en los que descansar no es solo dormir.
Es parar mentalmente, bajar el ritmo y darte espacio.

No es pereza.
No es falta de ganas.

Es posible que estés saturado/a.

Escucharte, reducir un poco la exigencia y darte permiso para ir más despacio… también es una forma de cuidarte.

A veces, ponerle nombre a lo que nos pasa y entender de dónde viene ese cansancio puede marcar la diferencia. Tener un espacio para hacerlo, con calma y sin juicio, también ayuda más de lo que parece.

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