Primavera y autoestima: comparaciones que duelen

Con la llegada de la primavera, todo parece activarse: más planes, más gente en la calle, más exposición… y también, más comparaciones.

De repente, es fácil empezar a mirar alrededor (y en redes) y pensar:
“Debería estar haciendo más”
“Todos tienen mejor vida que yo”
“Debería verme diferente”

La primavera no solo trae más luz, también trae más visibilidad. Y eso puede hacer que nos comparemos más con los demás: sus planes, su cuerpo, su forma de vivir.

El problema no es mirar.
El problema es medirnos constantemente desde la comparación.

Porque cuando nos comparamos:

  • solemos fijarnos solo en lo que “nos falta”
  • ignoramos nuestro propio proceso
  • y terminamos sintiéndonos insuficientes

Poco a poco, esto afecta a cómo nos vemos y a cómo nos tratamos.

Pero hay algo importante que conviene recordar:

No estás viendo la vida completa de los demás.
Estás viendo una parte. Y muchas veces, la más cuidada.

Cada persona tiene su ritmo, sus momentos y su forma de estar en el mundo.
Y no todo florece a la vez.

Volver a uno mismo, poner el foco en lo que sí hay, y tratarse con más amabilidad… también forma parte del cuidado emocional.

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